¡Cuídate SPIDERMAN, que viene SCELIPHRON!
Si Spiderman fuese en realidad una araña, tendría que cuidarse mucho de ser visto por Sceliphron, una
avispa alfarera negra y amarilla, de vida solitaria, que ataca, captura y paraliza arañas tejedoras para
encerrarlas en criptas de barro y con ellas alimentar a sus hijas mientras éstas se desarrollan y crecen.
Esto pudiera parecer parte del argumento de una nueva producción fílmica del conocido súper héroe, pero...
¡No!, se trata de la mera realidad en el mundo natural de las arañas tejedoras en regiones como Norte,
Centro y Sur América, incluyendo a Venezuela y lugares tan remotos como Australia.
Sceliphron es una avispa de vida solitaria, cuyos individuos no viven en enjambres como en otras especies de
vida social más compleja. Las hembras de Sceliphron que han sido fecundadas, construyen nidos de barro en
los que depositan sus huevos y se desarrollan sus larvas.
Estas activas avispas, de color negro y amarillo, colectan pequeñas cantidades de barro en la orilla de algún
charco y las transportan hasta lugares que consideran seguros para la construcción y protección de los nidos
y el desarrollo de sus crías.
Comienzan haciendo pequeños intentos, transportando y pegando acá y allá pequeñas cantidades de barro,
para asegurarse un lugar adecuado, hasta que comienzan a construir un nido que puede contener desde una
sola celda hasta diez, según nuestras observaciones.
Al terminar cada celda, van de cacería en busca de arañas tejedoras para paralizarlas y depositarlas en su
interior. En las fotografías que siguen se puede apreciar que el contenido de dos celdas puede variar
bastante, almacenando hasta siete arañas, pertenecientes a tres especies distintas en la fotografía de abajo,
a la izquierda, y cuatro individuos de una sola especie en la de la derecha. (Escalas en milímetros.)
Las arañas han sido cazadas y paralizadas por la avispa y luego depositadas en la celda. A una de ellas, la
avispa le adosa un huevo de color blanco, de unos dos milímetros de largo. Durante su desarrollo, la larva, se
alimentará de los cuerpos de las arañas hasta crecer, transformarse en crisálida y luego completar la
metamorfosis hasta adulta y emerger de la celda.
La madre abandona el nido cada tarde, para continuar la construcción al día siguiente. Cuando ha terminado
con todos los huevos se aleja del nido para no volver.


Contenido de un nido de una sola celda, construido a principios de
Octubre de 2004. Contenía siete arañas de tres especies distintas.
Una sola celda, de un nido de cinco, construido a principios de
Noviembre de 2004, contenía cuatro arañas de una sola especie.
Con mucha diligencia da forma a una celda
Cuidando de dar la forma a los bordes
Avanza en su cuidadoso comportamiento
La celda, todavía a medio terminar
La celda taponeada y casi terminada
Remata la superficie de las cinco celdas
Cubre bien, repasando las últimas celdas
Remata los bordes de la boca de la celda
Termina la cubierta y prepara otra base
La avispa remata el borde con barro fresco
La celda con el barro todavía húmedo
La nueva celda lista para traer las arañas
La celda taponeada luego de la postura
La celda destruida para ver el contenido
Cuatro arañas y un huevo de avispa
Luego de reparar la sexta celda y terminar dos celdas más, ahora se ocupa de construir la novena celda en la parte inferior del conjunto
La novena celda lista para traer las arañas
Otro nido maduro de tres celdas contenia larvas y pupas que ya comieron sus arañas
Según el Dr. Jorge González, entomólogo venezolano especialista en estos interesantes insectos, las avispas constructoras de barro
están plagadas por parásitos como, por ejemplo, las hormigas aterciopeladas (Mutillidae), avispas cucú, ácaros y moscas piratas
(Bombyliidae). Muchos de estos organismos parasitan las larvas durante su desarrollo en el interior de los nidos.
Jorge añade: “los nidos de barro son construidos en las paredes de graneros, refugios, casas, bajo puentes, muelles y otros tipos de
estructuras. Dependiendo de la especie, las celdas son construidas por una hembra, individualmente o alineadas. Encontrar varias
celdas juntas no significa que es una colonia de estas avispas, ya que ellas son estrictamente solitarias y no sociales como las Abejas
productoras de miel o las Hormigas.”
Y agrega: “una vez que la celda o el "túnel" son construidos, la avispa sale a cazar arañas, cargándolas hasta el nido. Una vez que varias
arañas han sido apiladas, la avispa deposita un huevo sobre una de ellas y sella la celda. Esto se repite una y otra vez.
Aunque el propósito principal del nido es proteger a su descendencia de intrusos y de ellas mismas (¡son caníbales!), muchos artrópodos
están asociados a estos nidos formando una red alimentaria muy interesante, la cual vale la pena estudiar.”
En una publicación reciente, Jorge y colaboradores, Jorge Terán y Robert Mathews,(*) describen como una diminuta avispa llamada
Melittobia viene a complicar más la cadena alimenticia, constituyéndose en un ectoparasitoide que se introduce en las celdas y ataca a
las larvas y prepupas de la avispa Sceliphron, perforando su piel, libando la hemolinfa y depositando sus huevecillos sobre la
exocutícula de las larvas. Así la avispita juega el rol de un diminuto controlador que ataca en masa las larvas de la avispa y las usa como
medio para la alimentación de su copiosa prole.
Y... muchos creíamos que las arañas, por ser carnívoras, eran el tope de sus cadenas alimenticias. El Hombre araña pareciera transmitir,
a través del cine, que como depredador es lo máximo. Nada más falso, pues en la avispa Sceliphron, las arañas encuentran un enemigo
natural, que actúa en solitario, pero que las caza, las paraliza con el veneno de su aguijón y las sirve como suculento alimento a sus hijas.
Pareciera que la naturaleza nos envía un claro mensaje a través de Sceliphron, la avispa que caza a las temidas arañas. Ese mensaje
nos dice que: si alguna vez llegamos a ejercer nuestro poder sobre otros, no debemos pensar que por eso somos lo máximo pues,
aunque nos cueste creerlo, siempre habrá quien pueda más que nosotros. Esto sin que necesariamente sea más grande o fuerte
físicamente. Si a la avispa Sceliphron, depredadora de arañas, la controla una diminuta avispita, tenemos suficiente información como
para pensar en la relatividad de las cosas de la naturaleza. Basta recordar la historia de David y Goliath para entenderlo.
CRB.
(*) Caribbean Journal of Science, Vol 40, Nº 1, 52-61, 2004
David Vega, un joven e interesado lector desde Madrid, España, nos escribe y nos envía
una imagen que logró al examinar un nido con dos cámaras y 8 arañas en cada una, que
estaba siendo construido por una avispa alfarera en una pared de su habitación.
David fue cuidadoso y meticuloso en su observación ya que logró pesar las arañas
depositadas por la avispa en cada cámara y comunicarnos que el peso de cada conjunto
era prácticamente el mismo. Esta observación indujo a David a preguntarse si la avispa
puede ser capaz de dosificar el alimento para sus larvas al extremo de lograr que sea el
mismo en peso en alimento para cada celda. Desde luego, esa es la clase de pregunta que
un científico se haría ante tal observación y muy probablemente le induciría a realizar un
experimento y hacer las observaciones necesarias para comprobarlo.
Nosotros hemos sido verdadera y gratamente sorprendidos por esta interesantísima
participación de un lector de 20 años, desde un país lejano, a quien un tema de estas
páginas le ha llamado tanto la atención como para realizar por si mismo observaciones
originales que aportan conocimiento y hacen más amplio el campo de la ciencia.
Esto es, para www.guaquira.com un gran avance, en un momento en el cual, luego de un
año y medio de exponer nuestra naturaleza, hemos logrado superar la marca de las 12.000
páginas visitadas por mes.
Gracias David, gracias a todos los demás que nos leen y aprecian.

Toque la imagen para aumentarla y ver
mejor las arañas y los dos huevos
adosados a la segunda y tercera de
derecha a izquierda en la fila inferior.
La araña más grande de la fila superior
aparenta tener también un huevo de avispa
adosado a su cefalotorax.
Jorge González, un querido amigo, es hoy
día un especialista en insectos
himenópteros, con importanes trabajos
sobre las Melitobia, unas avispitas
ectoparásitoides de las Scelipron.
University, en College Station, Texas, por
cierto nuestra muy querida Alma Mater de
Maestría y Doctorado allá por 1979.