¡Los caimancillos llamados babos también se refugian en La Guáquira!
Hace unos días pudimos constatar la presencia en La Guáquira de un grupo
de babitos recién nacidos, que confirma la presencia de un reptil que, cuando
adulto, alcanza a medir unos dos metros de largo.
El babo pertenece al grupo de los cocodrilos, que en Venezuela está
representado por cinco especies: el Caimán de la costa, el Caimán del
Orinoco, dos caimanes enanos y el babo o Caiman crocodilus especie que
hoy incrementa el número de reptiles observadas en la hacienda.
Arriba a la derecha vemos el ejemplar
que posó para constatar la presencia de
la especie en La Guáquira. Las dos fotos
se pueden aumentar accionando el ratón.
Podemos observar también el momento
de la eclosión de dos pequeñuelos, en
condiciones de cautiverio y en su medio
natural.
A la izquierda un adulto de un par de
metros de largo, asoléandose en la orilla
fangosa de una laguna llanera.

El Caimán de la Costa o Crocodylus acutus es hoy día un raro habitante del Río Yaracuy. Hemos
escuchado historias de los lugareños que han visto estos grandes saurios asoléandose en las
orillas del Yaracuy. La implacable persecución por su valiosa piel ha diezmado sus poblaciones y
hoy en día son muy escasos en toda su antigua área de distribución. Sus poblaciones han abarcado
historicamente los valles fluviales costeros de los siguientes países: Belize, Islas Caimán,
Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Florida (extremo sur),
Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Margarita, Martinica, México, Panamá, Perú,
Trinidad y las costas Caribeñas de Venezuela.
Es un cocodrilo grande, fuerte, de hocico relativamente corto y agudo, con un morro sobre la base del
hocico y frente a los ojos. Construye nidos de hojarasca y barro en los manglares y vegetación
ribereña. La hembra defiende los nidos durante los dos meses de incuación.


El Caimán del Orinoco Crocodylus intermedius, es la especie más corpulenta de los cocodrilos
verdaderos de Venezuela y actualmente se le considera en peligro de extinción.
Durante la primera mitad del siglo pasado, se le persiguió implacablemente para comerciar con su
valiosa piel. Hoy en día se encuentra en precaria situación poblacional y por ello ya no se le caza con
la misma intensidad. Pudiera desaparecer totalmente si no se continúan los esfuerzos actuales para
su conservación. Su cacería está expresamente prohibida en Venezuela.
Las imágenes de esta especie que acompañan la presente nota fueron tomadas por nosotros hace
unos años en el parque Loeffling cerca de Puerto Ordaz, en el Estado Bolívar.
Es probable que en el futuro podamos
incorporarnos a la cría en cautiverio de
las dos especies de Yaracuy, el Caimán
de La Costa y el babo, con la finalidad de
mantener un pié de cría que permita
restaurar las poblaciones en algunos
lugares de refugio a lo largo del Río
Yaracuy y de las áreas pantanosas
cercanas a su desembocadura.
Se hace necesario tomar acciones de
esa naturaleza debido a la situación
precaria de sus poblaciones.
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