¡La mapanare, Bothrops colombiensis,
es la serpiente venenosa más común de las quebradas de La Guáquira!
Esta serpiente venenosa llamada mapanare, cuatro
narices, talla X, barriga amarilla, rabo de candela,
macagua, macaito, etc, es la que con mas frecuencia se
observa en la Reserva.
Algunos ejemplares pueden llegar a medir dos metros
de largo pero el ejemplar promedio alcanza a desarrollar
entre un metro y metro y medio de largo.
Es difícil de ver debido a que las marcas de su
coloración se confunden fácilmente con la hojarasca y
los restos de plantas que cubren el suelo.
Es de hábitos nocturnos o crepusculares y prefiere las
orillas húmedas de ríos y quebradas para cazar los
pequeños ratones y ranas que conforman su alimento o
bien para descansar durante el día.
Durante el día descansan semi dormidas entre las
raíces de las plantas, o bajo las rocas o los troncos
caídos. Por eso es importante que tengamos mucho
cuidado al caminar por esos lugares.
Es de particular cuidado cuando nos bañamos en el
agua pura y cristalina de las quebradas, porque
estamos precisamente haciéndolo en medio de su
hábitat y sus territorios.
Son serpientes ovovivíparas y hacia la entrada de las
lluvias "paren" sus pequeñas hijas, las cuales pasan por
la etapa de incubación completa en el vientre de su
madre sin llegar a desarrolar un huevo con cascara.
Desde que salen del vientre de la madre son ya
potencialmente peligrosas, aunque cargan poco veneno
en sus pequeñas glandulas.
Ya lo sabemos, esos lugares atractivos con agua fresca
y cristalina de rios y quebradas montañosas son
también le vivienda de peligrosas serpientes capaces de
ocasionarnos la muerte.


Abajo, Joel y Roberth nos muestran el habitat de la mapanare en la Hacienda Guáquira. Ambas fotografías pueden aumentarse al hacer click sobre ellas con el ratón.
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El aparato inoculador de veneno de las mapanares es denominado solenoglifo: consistente en un colmillo largo, retractil, con un conducto que permite que su saliva (veneno) fluya desde la glándula en su base, hasta el orificio de salida en la punta del colmillo y así penetre en el cuerpo de la víctima.
La musculatura de la mandíbula oprime la glándula y hace que el veneno penetre en los tejidos, como se puede ver en esta animación en la que la víctima es sustituída por un globo de goma.
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