¡Aún con sus alas averiadas vuelan y dan vida a la noche !
Cuando los últimos rayos del sol
desaparecen del horizonte, cientos de
murciélagos insectívoros salen de sus
madrigueras, en las oquedades de los
troncos de los grande árboles, y
comienzan a volar patrullando el espacio
aéreo en busca de su alimento.

A esas mismas horas, cientos de
maripòsas nocturnas también comienzan
a recorrer las plantas de cuyas flores
beben néctar o el follaje de aquellas en
las que  ponen sus huevos y cuyas hojas
sirven de alimento a sus larvas.

Cuando observamos las mariposas
nocturnas que vienen atraídas por las
luces de la estación,  es común encontrar
individuos que han perdido parte de sus
alas en alguna de esas persecuciones a
que son sometidas por los ágiles y
sorpresivos murciélagos.

Las que sobreviven han tenido mucha
suerte o, tan solo de un poquito de mas
velocidad que otras, pues los daños
producidos en los ataques casi siempre
suelen ser en las alas posteriores como
se demuestra en la imágenes que
acompañan esta nota.

A la derecha arriba observamos un
individuo del género
Dysdaemonia al cual
le falta gran parte del ala posterior
izquierda y abajo, una
Rothschildia
cuyas dos alas posteriores han sido
severamente mutiladas. Sin embargo,
ambos animales pudieron continuar
volando para salir del peligro.

Parece una tontería, pero todas las
tardes, se libran en estas selvas duras
persecuciones a muerte entre los
murcielagos y las indefensas mariposas.
Son parecidas a las llamadas "peleas de
perros" o "dog fights" que en las batallas
aéreas en las guerras han librado los
aviadores enemigos.

En las guerras entre humanos ambos
contendores suelen tener armas muy
parecidas pero, en el caso que nos
ocupa, las mariposas siempre llevan las
de perder.