Varias especies de mántidos acechan y cazan su alimento en las selvas de Guáquira.
Hasta ahora, en medio de un esfuerzo muy básico, orientado a
conocer las especies de insectos de la reserva, enfocamos nuestra
tención hacia los mántidos, unos insectos depredadores
especializados cuyas patas anteriores constituyen poderosas
macanas dentadas, diseñadas para poder capturar y sujetar los
pequeños animales que conforman su alimento.
Su nombre común en el viejo mundo suele ser "mantis religiosa".
En Venezuela usamos el nombre "ruega a Dios", como de niños los
llamábamos, debido a la pose que adoptan cuando acechan,
juntando las macanas que conforman sus patas anteriores.
La clasificación científica nos dice que pertenecen al orden de los
Ortópteros, conformado por dos grandes grupos: las muy
conocidas cucarachas y los mántidos.
Más de mil quinientas especies se conocen en todo el mundo.
Presentan colores y formas crípticas que les ayudan a confundirse
con el medio en el cual viven, y poder pasar desapercibidas y
acechar su alimento con el debido camuflaje, bien sea imitando
flores, hojas verdes, hojas secas, cortezas y otros elementos del
medio que por lo general lucen inocuos.










En las diez imágenes precedentes hay nueve especies distintas. Algunas son fácilmente distinguibles, pero otras sólo a través
de observar cuidadosamente los detalles de sus formas y colores. Las dos más parecidas son las de patas atigradas y con
proyecciones en forma de espuela, pero sus tamaños y proporciones las diferencian, igual que su coloración. En una, las patas
son verdosas, en otra son pardas. La que parece a una hoja seca suele moverse como una verdadera hoja seca mecida por el
viento. La mayoría se queda en la misma posición durante horas, al acecho, esperando que su alimento se acerque lo suficiente.
Las dos especies que posan juntas en una foto son indiferentes una a la otra, prácticamente ni se miran.
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